Domingo 26º Tiempo Ordinario: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña"
Hijo, ve hoy a trabajar en la viña. "¿Por qué a ti?", le preguntaba fray Maseo a san Francisco. "¿Por qué el Señor te escogió, por qué todo el mundo te sigue?". "Porque aquellos ojos santísimos no han visto entre pecadores ninguno más vil, ni más inútil, ni más grande pecador que yo", le respondió san Francisco.
Muchos de nosotros estamos celebrando ya la novena de san Francisco de Asís que celebraremos, Dios mediante, el 4 de octubre. Y cuando leí el Evangelio, me acordé de este relato. ¿Cómo puede ser que los publicanos y prostitutas estén por delante nuestra en el reino de los cielos que yo? Yo, que he sido educado en la fe cristiana... yo, que he recibido catequesis... yo, que voy todos los domingos a misa... yo, que soy fiel cumplidor de los 10 mandamientos... yo, que...
Precisamente, por eso. Sólo aquella persona que ha sentido necesidad, sólo aquella persona que ha tocado fondo, sólo aquella persona que ha sido rechazada... va a ser la persona que más aprecie y valore su carencia. Y aunque sea "un canto en los dientes", tenemos que admitir, que a veces en nuestras vidas, vamos de "sobraos". Es verdad, que tenemos que estar agradecidos por todo lo que tenemos y por todo lo que nos han dado, pero esto tiene la consecuencia de que a veces no valoramos ciertamente lo que tenemos. A veces perdemos de vista la bondad de Dios, su misericordia, su perdón, su abrazo, su acogida... y, en consecuencia, perdemos de vista nuestra bondad, nuestra misericordia, nuestro perdón, nuestro abrazo, nuestra acogida... El que ha sufrido rechazo, sabrá valorar la acogida de Dios; el que siente el dolor de la culpa, sabrá valorar el perdón y la misericordia de Dios; el que se siente marginado por su condición, status, situación... sabrá valorar la invitación de Dios a su mesa.
No demos todo por sabido. Valoremos el gran regalo que nos ofrece Dios. No nos dice el Evangelio que el Reino de Dios no sea para nosotros, pero tenemos que reconocer que quizás haya personas (que en nuestro día no lo son) vayan por delante nuestra.




