Domingo 21º TO: "¿A quién vamos a acudir?"
¿A quién vamos a acudir? "Y, ¿por qué nuestras iglesias están cada vez más vacías?" "¿Por qué los jóvenes no vienen a misa?" "¿Por qué cuando hacen su Primera Comunión no los volvemos a ver en catequesis?" ¡¡¡¿POR QUÉ?!!!
A veces necesitamos ser autocríticos para poder dar con la respuesta adecuada, aunque muchas veces sea dolorosa. Puede ocurrirnos como en el Evangelio, que haya gente que se apartara del grupo de Jesús porque no les interesaba o era muy duro su estilo de vida o sus enseñanzas. Y esto también ocurre: el estilo de vida cristiano no interesa a muchos... Pero esto no tiene que ser un látigo para fustigarnos, sino tiene que ser un estímulo para seguir caminando. ¿Por qué no te marchas tú también? Quizás puedas responder como Pedro: ¿A dónde vamos a acudir? Sólo tú tienes palabras de vida eterna...
Que nos empeñemos en ser generadores de vida, que no propaguemos ni creamos ambientes tóxicos donde sólo hay queja, críticas, murmuraciones, muerte... Que nuestra vida sea el testimonio de la vida que Él nos viene a dar, de esa alegría que viene a regalarnos, de ese "abrazo de oso" que sólo un padre sabe dar... Contagia con tu vida esa VIDA que Él nos regala.
Lectura del santo evangelio según san Juan (6, 60-69):
En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿Quién puede hacerle caso?»
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen.»
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.» Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?»
Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.»




